Miguel Robinson Hernández. Idolo de masas en el Sur. Uruguayo de estirpe garrinchera que continuó la larga saga charrúa de triunfadores con la verdiblanca. Tras muchos años en las Inferiores del Taladro hoy es entrenador en el club más importante de Libia, al norte de Africa. Desde allí nos contestó todas las preguntas que teníamos para el siete de espadas de los ’80 en el Florencio Sola. Su vida bajo la tribuna Fani donde convivían “con las ratas”, las finales contra Belgrano, Aquino, Benítez, el Cabezón García y, por supuesto, su amistad con el Pampa Orte. No te pierdas la autorizada palabra del querido celeste; aquél que para el relator “saltó hecho una fiera… parecía un león herido…”
Robinson, antes que nada toda una generación de banfileños, que creció a la sombra del equipo en los ’80, tiene el gusto de poder saludarte con muchísimo agrado. Así que la primera pregunta va en este sentido.









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